El fuego en oficinas puede iniciarse por una instalación eléctrica en mal estado o sobrecargada, debido a cortocircuitos, a la existencia de focos de calor cercanos a materiales fácilmente combustibles (papeles, libros, etc), a un descuido de un fumador, etc.
Las consecuencias más probables según el tipo de fuego son asfixia, intoxicación por humo, quemaduras, lesiones múltiples, etc. llegando incluso hasta la muerte.