4.4. Circular con Hielo y Nieve.

Conducir concentrado en la carretera, sin distracciones e intentando anticiparse a las reacciones del coche en un entorno adverso son los mejores consejos para circular con nieve o cuando, debido a las bajas temperaturas, nos podemos encontrar placas de hielo en el asfalto.

Estas son las principales claves para circular con nieve o cuando, debido a las bajas temperaturas, nos podemos encontrar placas de hielo en el asfalto:

ANTICONGELANTE: Es el líquido que hay que añadir al radiador del coche para que, con las habituales heladas de in­vierno, este no se fisure provo­cando la pérdida del líquido refri­gerante y una importante avería por calentamiento.

CONCENTRACIÓN: Con previsión de encontrar hielo o nieve en nuestro trayecto, una de las recomendaciones más im­portantes es conducir concentra­do en la carretera, sin despistes e intentando anticiparse a las re­acciones de un coche que no es­tará precisamente en su entorno preferido.

DISTANCIA DE SEGURI­DAD: Será clave en esta y casi en cualquier situación al vo­lante. Pero con hielo o nieve es la primera decisión que debemos tomar, dejar más metros entre nuestro vehículo y el que nos pre­cede. Así tendremos tiempo de reaccionar ante un frenazo, un ac­cidente o una retención.

MARCHAS LARGAS: En situaciones de suelo deslizante, como el que pode­mos encontrar con hielo o nieve en el asfalto, lo mejor será circu­lar siempre con una marcha más de la que requiera la situación habitualmente. Esto va a permi­tir que el motor no se revolucio­ne tanto y minimizará el patinaje de las ruedas de tracción. Todo ello si rodamos en plano o con pendiente de subida, porque si lo que hacemos es bajar una pendiente sobre hielo o nieve, la recomendación es la contraria. Marchas cortas para retener el coche con el freno motor y fre­nar con el pie solo cuando sea totalmente imprescindible y de una forma muy suave. Si el coche es de cambio automático, estos sistemas ofrecen un modo hie­lo que ajusta el cambio de mar­chas y la marcha elegida de cara a lograr esa mínima pérdida de tracción.

Subir bajar

PLACAS: Cuando baja la tem­peratura, puede provocar la aparición de placas de hielo en la calzada, estas pueden aparecer en cualquier momento y pillarnos des­prevenidos. En ese caso, hay que levantar el pie del acelerador y no frenar hasta recuperar la adheren­cia. Mantener las ruedas rectas al salir de la placa y si es necesario, co­rregir la trayectoria con el volante.

QUITANIEVES: Cuando en una carretera nevada apa­rece la máquina quitanieves da lugar a dos noticias, una buena y una mala. La buena es que se acabaron los problemas de cara a avanzar cuando la nieve acu­mulada ya supera unos cuantos centímetros, ya que la va a ir reti­rando la pala de dicha máquina. La mala es que normalmente los rastros que deja ese repaso ma­sivo de la pala quitanieves es de nieve dura o de una fina capa de hielo y la conducción se vuelve algo más peligrosa, si no se llevan puestas cadenas o neumáticos especiales.

RODERAS: Si cae nieve y esta cuaja y se forma una pe­lícula de unos cuantos centíme­tros, lo ideal será no salirse de las roderas creadas por otros vehícu­los. Si no se tiene que superar una gran distancia y no hay pendien­tes, se puede seguir, pero lo más sensato sería poner cadenas, pa­rar en un área de servicio si no se llevan o continuar con cuidado, si se llevan neumáticos de invierno o de todo tiempo.

SPRAYS ‘MILAGROSOS’: Al margen de las cadenas y de los neumáticos especiales de invierno o todo tiempo, en un establecimiento especializado el comprador podrá encontrar otros sistemas con mayor o menor efi­cacia. Pero uno de los menos re­comendables es el típico spray que indican echar en los neumá­ticos para salir de una situación embarazosa sobre hielo.

SUAVIDAD: Otra recomen­dación primordial cuando se conduce sobre nieve es la de hacerlo con la máxima suavidad, tanto con el volante como con el acelerador o los frenos.

TERMÓMETRO: Muchos coches llevan termómetro de temperatura exterior e incluso al­gunos avisan al conductor cuan­do la temperatura desciende por debajo de los 4 grados. Si no es de los que avisan, conviene estar pendientes de ese dato, ya que nos pondrá sobre aviso de posi­bles placas de hielo.

VELOCIDAD ADECUADA: No hace falta ceñirse a los límites de velocidad existentes cuando las inclemencias del tiem­po acechan. Lo ideal será siempre circular a la velocidad adecuada a las circunstancias.

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VISIBILIDAD: Tener visibilidad cuando la nieve cae con fuerza es clave para conducir con seguridad. Por eso, es imprescindible llevar en buen estado los limpiaparabrisas, bien regulados los faros y en perfecto funcionamiento el sistema de climatización que ayude a desempañar los cristales.

ZONAS UMBRÍAS: Muy peligrosas sobre todo en días de sol porque nos podemos confiar, son las zonas umbrías en las que no da el sol y pueden mantener placas de hielo traicioneras. Circular con mucha atención en esas circunstancias.

QUÉ LLEVAR EN EL MALETERO

No está de más llevar una pequeña pala en in­vierno si frecuentamos escenarios de montañas nevadas. Como es imprescindible, una rasqueta para eliminar el hielo o la nieve que se nos hubiere acumulado en el coche mientras lo tenemos aparcado. La lista de elementos recomendados para llevar en el maletero en invierno y si se viaja a menudo por la mitad norte de la península, se completa con una linterna, una manta, unas botas de nieve, guantes y algo de comida y bebida.

Qué llevar en el maletero