4.5. Circular con Lluvia.

Con lluvia la distancia de frenado se alarga y la visibilidad se reduce. Evitar las maniobras bruscas, aumentar la distancia de seguridad, reducir la velocidad y llevar los neumáticos en buen estado son los mejores aliados. Junto con sistemas de ayuda a la conducción como el ABS, el ESP o el detector de suelo mojado.

ADHERENCIA: Con el asfalto mojado la frenada se alarga, la estabilidad del coche queda com­prometida y es mucho más fácil tener un accidente. Una posibilidad que se reduce drásticamente lle­vando los neumáticos con dibujo y presión correctos. Porque con este fenómeno climático la adherencia de las ruedas es clave.

ACUAPLANIN: Es un fe­nómeno indeseable que aparece cuando el neumático no es capaz de desalojar el agua de la carretera por falta de dibujo, baja presión, velocidad inadecuada o por culpa de una zona de agua encharcada. Entonces, las ruedas flotan y se puede llegar a perder el control del vehículo. En este caso, hay que sujetar el volante con fir­meza, no frenar a fondo y corregir la trayectoria suavemente cuando se recupere el agarre.

ABS

DIBUJO NEUMÁTICOS: La profundidad mínima del dibujo de un neumático debe ser de al menos 1,6 milímetros, pero es recomendable no dejar que se desgasten tanto. Y muy impor­tante, conocer y aplicar la presión adecuada recomendada por el fabricante para evitar desgastes asimétricos, mayor gasto de com­bustible y que aumenten las posi­bilidades de hacer acuaplanin.

DISTANCIA DE SEGURI­DAD: Con el suelo deslizante por la lluvia es muy recomendable aumentar considerablemente la distancia de seguridad respecto al coche que nos precede.

Distancia de seguridad

DISTANCIA DE FRE­NADO: Detener un coche con el suelo resbaladizo nos va a costar más tiempo y espacio que si el suelo estu­viese seco. Por ello, es imprescindible que au­mentemos la distancia de seguridad.

EMPAÑAMIENTO: Con llu­via y frío lo normal es que las lu­nas del coche tiendan a empañarse. Como ya ocurría con nieve y hielo, lo más adecuado es mezclar el aire acondicionado con el calor de la ca­lefacción y dirigir esta mezcla hacia la luna delantera.

Empañamiento

HOJAS TRAICIONERAS: Cuando llueve, las hojas caídas de los árboles al asfalto se convier­ten en una alfombra aparentemen­te inofensiva, pero que pueden alar­gar la frenada como si fuese hielo.

LUCES: Si diluvia o la nu­be ha oscurecido la zona hasta hacerse casi de noche es muy recomendable activar las luces de cruce.

SUAVIDAD EN MANIO­BRAS: Lo hemos dicho a menudo. En todas las estaciones del año la suavidad al volante nos garantiza un andar relajado y se­guro. Pero, si es invierno y llueve o nieva, conducir con suavidad es una de las mejores decisiones que se pueden tomar.

VELOCIDAD: Con lluvia lo lógico y lo más sensato es con­ducir más despacio. Conducir ade­cuando la velocidad a las circuns­tancias d