3.3. Circular a pie

3.3. Circular a pie

Los peatones deberán circular siempre por el centro de las aceras, ni muy pegados al borde de la calzada, para evitar ser atropellados por algún vehículo, ni muy pegados a las casas, por si hubiera entradas o salidas de garajes. Tampoco caminarán por el bordillo ni invadirán nunca la calzada, salvo para cruzarla.

Si la calle por la que se camina no tuviera acera o existiese algún obstáculo y fuera totalmente imprescindible pasar por ese tramo, se circulará lo más pegado posible a la pared y a ser posible de cara al tráfico, de esta forma se podrá ver de frente a los vehículos que se aproximan.

Si circulas a pie puedes llegar a caerte por encontrarse el pavimento en mal estado, por obras, suelo resbaladizo en caso de lluvia, o por la presencia de otros elementos; también al subir o bajar escaleras, etc. Además, puede darse el riesgo de sufrir alguna agresión.

Riesgos que nos podemos encontrar circulando a pie:

  • Andando por la carretera:

Por lo general, se caminará por la izquierda, por el arcén de la carretera, de manera que veamos los vehículos que circulan de frente. En curvas sin visibilidad y cambios de rasante, se irá todo lo orillado posible a la cuneta. De noche o bien en condiciones de baja visibilidad, deberemos hacernos ver a través de un elemento luminoso o retrorreflectante homologado, que deberá ser visible a una distancia mínima de 150 metros.

  • Si sufres un atraco:

En caso de sufrir un atraco, debes mantener en todo posible la calma y evita riesgos mayores, ya que tu vida tiene mayor valor que cualquier objeto que puedas llevar contigo. Observa a tu agresor e intenta recordar toda la información que puedas: color de pelo, piel, cicatrices o tatuajes, vestuario, etc. Cuando la situación haya pasado, cálmate y denuncia le hecho a la policía facilitando todos los datos recordados.