Cómo actuar ante Olas de Calor

¿QUÉ HACER EN LAS OLAS DE CALOR?
Las olas de calor son situaciones meteorológicas que duran varios días y se caracterizan por temperaturas inusualmente altas durante el día y durante la noche.

Durante el transcurso de las mismas, se deberán intensificar las medidas y conductas preventivas y extenderse a todos los ámbitos laborales que puedan verse afectados.
Prestar atención especial a los trabajos y trabajadores que habitualmente no transcurren en condiciones de estrés térmico por calor, por desconocer las medidas preventivas frente al mismo.
Reponer agua y sales perdidas al sudar. Beber agua sin esperar a tener sed y tomar un poco más sal en las comidas.
Evitar realizar trabajos en las horas centrales del día y mientras permanezcan activas las situaciones de alertas meteorológicas.

MEDIDAS PREVENTIVAS QUE PUEDEN APLICARSE EN ESTOS CASOS:

Reducción de la producción del calor metabólico: Disminuyendo la carga de trabajo o distribuyéndola a lo largo de toda la jornada, alejamiento de las zonas de calor, etc.

Creación de un microclima en el puesto de trabajo: Establecimiento de corrientes de aire en el puesto de trabajo para evitar el estrés en exposiciones intensas al calor (por ejemplo, mediante el uso de ventiladores), instalación de cabinas climatizadas, sobre todo en trabajos sedentarios…

Limitación de la duración de  la exposición: Distribuir el volumen de trabajo e incorporar ciclos de trabajo-descanso, programar los trabajos más duros en horas menos calurosas, rotación de los trabajadores en los puestos con riesgo por el calor, prever descansos en ambientes frescos con suministro de agua fresca, etc.

Frecuencia y duración de los descansos: En aquellos casos de mayor exposición (por ejemplo, en agricultura al aire libre o en invernaderos), se recomienda programar descansos cortos pero frecuentes en zonas sombreadas y con acceso a agua fresca.

Hidratación: Una pauta adecuada de hidratación contempla beber regularmente, es decir, un vaso de agua cada 20-30 minutos.
Además, se recomienda beber 500-750 ml (dos vasos de agua) antes del inicio de los trabajos, y continuar la hidratación durante el descanso y al finalizar la jornada. En la NTP-279 del INSST, la pauta recomendada es de 100-150 mL cada 15-20 min. Nunca hay que fiarse del mecanismo de la sed, ya que ésta siempre es inferior a la pérdida real de líquidos.
En el caso de exposiciones prolongadas en el tiempo se recomienda reponer electrolitos (es decir, beber bebidas isotónicas). Dichos niveles de hidratación, implican la necesidad de orinar cada dos o tres horas y puede ser una buena medida de autocontrol personal.

Vigilancia de la Salud:  Los protocolos de vigilancia de la salud deben tener en cuenta el riesgo de estrés térmico, así como posibles factores individuales que pudieran afectar a la respuesta individual al calor.
Los principales factores individuales a tener en cuenta son: el género, la edad, la obesidad, la ingesta de bebidas alcohólicas y el uso de determinados medicamentos.

En relación a los medicamentos, debería prestarse atención al uso de medicamentos anticolinérgicos pues afectan a los mecanismos de sudoración, determinados sedantes que pueden afectar a la sensación de sed, así como a cualquier otro fármaco que pudiera afectar a los mecanismos de termorregulación.

Garantizar una vigilancia de la salud específica a los trabajadores expuestos a situaciones límites de calor mediante exámenes previos al ingreso y periódicos. Considerar previamente aquellos trabajadores que sean susceptibles al daño sistémico por el calor.